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GONÇAL BARRIOS, Sobiranía Alimentaria

Quedamos en un bar emblemático de Tarragona para conocer a Gonçal Barrios (Barcelona, 1954), biólogo, especialista en sanidad vegetal y miembro de Entrepueblos Tarragona. Por primera vez en este proyecto, no hemos hablado de ninguna ONG, ni de ninguna campaña, ni proyecto. Toda la entrevista gira entorno a un solo tema, del cual es especialista: La soberanía alimentaria. Gonzalo ha estado en convenios con gobiernos de Cuba y Chile.

Estudiando biología, ¿cuál ha sido tu trayectoria para dedicarte a temas de cooperación?

Mi época de estudiante universitario coincidió con el final de la dictadura franquista. En aquella época la lucha era contra la dictadura, no se pensaba en el tema de la cooperación. Pero, es a finales de los años 70, y debido a la guerra en Nicaragua contra el dictador Somoza, cuando empiezo a colaborar en temas de cooperación y solidaridad con el pueblo de Nicaragua. A la vez, también sucedió con la guerra en El Salvador y Guatemala. Hubo una explosión de solidaridad con esos pueblos y yo formé parte de esa generación.

Nicaragua ha sido siempre el país que más ayudas internacionales ha recibido.

No hay ningún país que, a base de recibir ayudas, pueda superar una situación de pobreza.

La gran falacia es decir que la subida de precios de los alimentos es debida por la escasez de éstos.

Sí, y te responderé con un dato: Argentina, que tiene una población de unos 43 millones de personas, produce alimentos para 300 millones y, sin embargo, el 40.7% de su población tiene dificultades para alimentarse y, cada día, se le mueren una media de 100 niños por desnutrición.

El campesino está trabajando una tierra para producir alimentos que no son para él, sino que son para exportarlos. De hecho, en el 2010, en Argentina había 18 millones de hectáreas de soja transgénica, que era más del 50% de la superficie cultivable del país. ¿La soja transgénica ha servido para eliminar el hambre o ha sido para generar más problemas? No se puede permitir que la alimentación de todo un pueblo esté toda orientada al negocio de la exportación. Vale la pena conocer la lucha que esto ha provocado en Argentina con personas como Sofía Gatica, representante de la organización Madres de Ituzaingó, Premio Goldman o Premio Nobel Verde en 2012.

Actualmente mueren en el mundo unos 32 millones de personas por patologías relacionadas con la desnutrición crónica, conocida como “hambre silenciosa”, que afecta a 165 millones de niños de todo el mundo. De los 1.200 millones de personas más pobres del planeta, el 80% son campesinos, es decir, personas que tienen la posibilidad de producir alimentos. Otro dato importante, el 75% de los niños menores de 5 años que están desnutridos, viven en zonas de excedencia  agraria. Por raro que parezca, en el mundo no existe la relación entre ser agricultor y estar bien alimentado…

Aquí introduces un tema clave: Los transgénicos. La falacia de escasez de los alimentos no solamente acepta la subida de precios de éstos, sino que, además, justifica el uso de transgénicos para aumentar su productividad. Si buscamos información sobre propiedades de los alimentos transgénicos nos encontramos vídeos y explicaciones fantásticas sobre las propiedades positivas de los productos transgénicos, siendo éstos tan necesarios, por su resistencia a las heladas, a las plagas y porque, en definitiva, aumentan la producción agrícola.

Es que es muy perverso y, además, esta información tiene muchísima fuerza. Ahora hay una campaña durísima para que se apruebe el uso de transgénicos en Europa. Pero es que, e insisto con ese dato de la escasez de productos y aumentar la productividad, en el mundo se está produciendo actualmente alimentación para 12.000 millones de personas, cuando la población real supera ligeramente los 7.000 millones, no es verdad que dentro de 20 años nos faltará comida.

“Actualmente se está produciendo alimentación para 12.000 millones de personas, no es verdad que haya escasez de comida”

Hay muchísimos ejemplos de manipulación de la información. Uno de ellos, en una entrevista a Gustavo Duch, él explica que no hay que tener ninguna duda de que, cuando oímos noticias de alguna sequía en un país del sud, esta noticia ha sido generada en los grandes mercados especulativos.

Claro, y no hace falta ir tan lejos. Aquí en Tarragona, este año ha habido sequía en algunas comarcas y en otras no, las cuales han tenido una buena producción. Pues bien, la información que nos llega es de las afectadas por la sequía. Cuando esto ocurre en zonas extensas de África, los alimentos podrían llegar a ellas de otras zonas africanas no afectadas, pero lo que ocurre es que se utiliza esa grave situación para generar grandes negocios especulativos mientras la gente se muere de hambre. Y déjame añadir una cosa, el problema no es la producción, sino su distribución. En la reunión de Davos del año 2013 salieron unas conclusiones escandalosas, como la de que el 40% de la producción mundial de alimentos se pierde entre la cosecha y el consumidor final. La FAO valora este desperdicio anual en 1.300 millones de toneladas de alimentos, con un coste de 750.000 millones de dólares. El 54% del desperdicio ocurre en las etapas iniciales de producción, manipulación y almacenamiento post cosecha, el 46% ocurre en las etapas de procesamiento, distribución y consumo.

Podríamos concluir añadiendo que los alimentos no van donde hay necesidades, van donde hay negocio.

“Los alimentos no van donde hay necesidades, van donde hay negocio”

Este dato es increíble. ¿Cómo se pierden?

En los países en desarrollo los alimentos se pierden por la falta de infraestructuras que garanticen buenas condiciones de almacenamiento, transporte y distribución. Pero también se deterioran porque se transportan a grandes distancias. Además, los estándares de consumo de los países ricos requieren que los alimentos tengan una apariencia perfecta y homogénea, si los alimentos tienen una mínima apariencia dudosa, alguna mancha… Ya no se venden. Recordemos la cantidad de alimentos que van a la basura en las grandes superficies.

A lo largo de estos últimos años hemos observado una relación directa entre la subida del precio del petróleo y su impacto en los precios de los productos agrícolas. De hecho, hay datos que dice que, a partir de los 50 dólares el barril, el incremento de un 1% del precio del petróleo implica un incremento del 0,9% al del maíz. Es una relación casi lineal…

La producción agrícola depende de varios elementos derivados del petróleo: Los agroquímicos, los abonos inorgánicos, la gestión del agua del riego, el funcionamiento de los tractores, el acopio y la distribución, etc. La agricultura, al ser gran dependiente del petróleo, sufre las subidas y bajadas de sus precios, siendo además un producto especulativo. Por eso, cada vez que hay una subida del petróleo, los precios de los productos agrícolas se disparan mientras que los campesinos siguen cobrando lo mismo teniendo más gastos. Al final, el consumidor está pagando más y el negocio se queda en estos intermediarios.

Sabemos que no toda la producción agrícola es destinada al consumo humano. Aun así, me ha sorprendido muchísimo que, en el año 2010, un 35% de la producción de maíz de los USA (el 14% mundial) fuese destinado a la producción de etanol.

Sí, y el 40% de la producción mundial de cereales está destinada a pienso para la ganadería intensiva de los países ricos del norte.

La agricultura intensiva tiene mucho que ver con la adaptación de nuestra dieta, a una dieta rica en carne, impensable tan solo hace 30 años. Y es que es con la carne donde la industria alimentaria saca sus mayores beneficios. Es decir, que el negocio de la industria alimentaria también manipula nuestras dietas.

Sí, es que las consecuencias de este sistema son muy grandes y negativos para nuestra salud. Hemos aumentado muchísimo el consumo de carne. Además, estamos viendo como los países están adaptando su explotación agrícola a este sistema. Por ejemplo, lo que decíamos de Argentina y la soja transgénica. Esto tiene unas consecuencias terribles para la biodiversidad. Las empresas acaban controlando las semillas, los insumos necesarios y la comercialización de la producción, es decir, todo el ciclo productivo y comercial. Con ese extraordinario control también intervienen en el consumo, imponiendo que es lo que debemos consumir y ahí es cuando manipulan las opciones de nuestra dieta.

Otro de los elementos clave para entender la subida de los precios alimenticios y que haya más hambre en el mundo, es la especulación financiera. Sabemos que los mercados siempre buscan nichos donde poder especular con el fin de conseguir los máximos beneficios. En la lógica perversa de este juego vemos que, delante de la escasez de recursos naturales, el valor de las tierras fértiles está en auge y, aquí la tragedia, actualmente se está negociando precisamente con el valor de estas tierras en mercados futuros.

Solo en el periodo 2008-2011, 227 millones de hectáreas de tierra fértil de países del sud fueron adquiridas por países del norte. Los países que más tierras ocupan son Italia, Noruega, Alemania, Dinamarca, Inglaterra, Francia, USA, Sudáfrica, Corea y Arabia Saudí. Los países más afectados por estas prácticas, y aquí te sonaran todos los países por sus problemas de hambruna, son Etiopia, Mozambique, República del Congo, etc. Las tierras más preciadas en ese expolio son las mejores, de tal forma que la producción local para el consumo de la población local se resiente enormemente, provocando paro y hambre. La producción de estas tierras se destina mayoritariamente a la exportación y la especulación.

“Entre 2008 y 2011, 227 millones de hectáreas de tierra fértil de países del sud fueron adquiridas por países del norte”

El maíz y la soja son los otros dos productos estrella de la especulación bursátil. Este último se ha convertido en un alimento básico para la ganadería intensiva de la península. Una soja, que es transgénica, que viene de Sudamérica y que se ha producido en grandes extensiones de monocultivo.

Esta soja transgénica es resistente al herbicida más importante en estos momentos, el glifosato. Hay una empresa que se dedica a la producción del pack, es decir, la producción tanto de la semilla de soja transgénica como del glifosato. Así, a estas plantaciones de soja se les tira el glifosato, matando las malas hierbas, pero no perjudicando a la producción de soja. Para entender el éxito de este negocio: hay datos publicados indicando que en el 1996 se habían usado 13.9 millones de litros de glifosato y, en el 2010, 200 millones. Los beneficios de esta empresa son inmensos…

Entramos en el segundo bloque de preguntas. Si en el primero hemos visto las consecuencias de la lógica perversa del actual sistema, en el segundo, me gustaría que nos explicases que podemos hacer nosotros como ciudadanos. Por eso me gustaría que, antes que nada, nos explicases qué es la soberanía alimentaria.

La soberanía alimentaria es una propuesta que sale de La Vía Campesina, un movimiento internacional que une millones de campesinos de todo el mundo, donde se suman muchísimas organizaciones, y que defienden el derecho a la alimentación tal como recoge el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.  En definitiva, las personas tenemos derecho a una alimentación suficiente y de calidad para poder sobrevivir. No debemos aceptar que los grandes países exportadores de productos alimenticios tengan una población hambrienta. Los gobiernos locales tienen que tener una política agrícola que busque, ante todo, alimentar a su población. No puedes olvidar a tu población para generar beneficios a base de la exportación de alimentos. La soberanía alimentaria se basa en 3 pilares: El control de la tierra, del agua y de la biodiversidad.

Y es que todo esto se está perdiendo. El actual sistema busca la agricultura en extensiones inmensas, para luego negociar las producciones a nivel de comercio internacional, incluso a veces por brokers. Las 7 próximas cosechas de trigo ya están vendidas. Es decir, tu puedes comprar trigo del año 2019 y luego especular con el.

“La soberanía alimentaria se basa en el autocontrol de la tierra, el agua y la biodiversidad”

Hay muchos movimientos y campañas que reclaman recuperar tierras y zonas que la especulación inmobiliaria ha suprimido. En concreto, me he estado informando sobre una campaña que quiere recuperar tierras de alrededor de Barcelona. Lo encuentro una idea genial, además, teniendo Mercabarna tan cerca, ¿qué mejor escenario?

No se entienden las políticas que deciden destruir las tierras fértiles que tenemos alrededor de las ciudades, por ejemplo, la huerta valenciana o el Baix Llobregat. Son zonas con un excelente suelo, con agua e infraestructuras de riego. El Baix Llobregat, zona de huerta por excelencia, además de estar tocando a Barcelona, tiene un centro de acopio y distribución muy importante como es Mercabarna. Es que la idea del modelo neoliberal es esta: transportar los alimentos. Las naranjas de aquí viajan hasta Suecia, Alemania, Rusia, y las de Sudáfrica vienen aquí. Mareamos los alimentos. Parece como si los alimentos tengan que recorrer larguísimas distancias para que tengan un valor. Una lechuga producida en Riudoms, por ejemplo, parece que no tiene valor de mercado. En cambio, si esa misma lechuga es llevada a Holanda y devuelta aquí porque no se ha conseguido vender allí, tendrá un valor de mercado dos o tres mayor, una lechuga con 4.000 km encima. De aquí se deriva otro tema, que es el de la alimentación ecológica. Es decir ¿Cómo podemos decir que una mermelada es ecológica si quizás se ha producido en Inglaterra, la han transportado a Alemania para su etiquetaje y, luego, la han traído a Cataluña para su venta? Hay que refundar y repensar como definimos estos términos, los productos ecológicos deben estar producidos de una determinada manera pero también deben ser consumidos de manera local si es posible.

“Hay que refundar el término ecológico, ya que éste ha dejado de tener sentido”

¿Pero cómo funciona este sistema?

Te pondré un ejemplo: Imagínate un empresario de hortalizas que se va a producir judías verdes y pimientos a Marruecos, porque allí encuentra mejores condiciones. Este empresario compra o alquila las hectáreas de tierra que considere oportuno, echando a los campesinos locales que trabajan esas tierras y producen los alimentos que se consumen localmente. Esta gente que ha perdido el trabajo, van aceptar unas condiciones deplorables para trabajar esas tierras. Esa producción de bajo coste, será exportada aquí a un precio con el que no pueden competir nuestros agricultores. Es decir, el impacto de estas prácticas será la generación de paro y hambre tanto en aquella zona de Marruecos, como la ruina de los agricultores locales de aquí. Y ésta es la lógica del sistema neoliberal actual. Este es el drama, estamos produciendo en otros países alimentos que podemos producir aquí.

Esta lógica de funcionamiento hace que países como Egipto, terminen siendo grandes importadores de trigo.

Sí. Por ejemplo, el caso de Haití sirve para ver ese funcionamiento. Hasta el año 2000, Haití producía arroz suficiente para alimentar a su población y, además, para poder exportar. Después de unas intensas negociaciones en EEUU, el lobby del arroz consigue ser subvencionado, exportando el producto a unos precios bajísimos, muy por debajo del coste de producción (dumping). Estas subvenciones hicieron que el arroz exportado fuese más barato que el que producían los agricultores haitianos, quedándose totalmente arruinados en tan solo dos años después de estos acuerdos. Los agricultores haitianos, abandonaron sus tierras y, hoy, Haití es uno de los países más pobres del mundo, con las tasas de población hambrienta más altas y un importador neto de arroz de los EEUU.

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¿Qué es la Revolución Verde?

Después de la 2a Guerra Mundial hubo un boom de los productos fitosanitarios de síntesis química, que permitieron a Europa superar el grave problema de alimentación de la época. Es un error que se confunda la revolución verde con ecológica, porque precisamente se trata de agricultura basada en agroquímicos. Actualmente, se está racionalizando su uso solamente justificado cuando no hay otra alternativa. Paralelamente se están desarrollando sistemas de control de plagas y enfermedades alternativos que están aceptados en la producción ecológica y que ya se usan en grandes superficies.

Hemos visto en Cataluña entidades bancarias que ofrecían depósitos llamados “depósito 100% natural” o similares, que ofrecían una rentabilidad fija. Estos productos financieros jugaban precisamente en toda aquella lógica financiera especulativa que antes criticábamos. A veces, cuando hablamos de mercados especulativos y otros ejemplos, tendemos a pensar en grandes compañías que operan en mercados ajenos.

Sí, recientemente hubo el caso de un banco que ofrecía “depósitos 100% natural”, con los que se jugaba con el azúcar, el maíz y el café. La gente podía invertir tranquilamente en estos depósitos. ¿Tú crees que la gente que invertía sabía toda esta información que estamos debatiendo? ¿Crees que tenían idea de que cada vez que ganaban dinero, estaban provocando hambre y desnutrición en la población que ya no podían pagar ese aumento de precios? Es importante entender que cuando hablamos de especulación, no siempre estamos hablando de grandes mercados en Chicago… No, también estamos hablando de especulación en mercados locales.

Es evidente. Parece que no hay una reflexión detrás de esta lógica de funcionamiento. Es decir, después de tantas crisis alimentarias con un sistema el cual ya está más que demostrado que es generador de pobreza en los países del Sud, totalmente devastador para el medioambiente y que tiene muchas otras consecuencias, no parece haber una reflexión detrás. Como tu decías, la información que está saliendo en esta entrevista no parece estar presente en nuestro día a día, no existe este debate.

No existe esta reflexión, es verdad.

El caso de nuestros mares. Tenemos un consumo excesivo de pescado. Actualmente nuestros mares (el litoral) solamente abastecen una tercera parte de nuestro consumo anual. Esto explica porque consumimos atún de Somalia, merluza de Namibia, salmón de Chile, panca del Vietnam, etc.

Sí, y te has dejado un dato. El 30% de la pesca va destinado a harina de pescado. Harina de pescado que va también para pienso de toda la ganadería intensiva de los países del norte. Acuérdate, si antes hablábamos del 40% de la producción de cereales, ahora le añadimos el 30% de la pesca.

De nosotros también depende no entrar en esta lógica, y escoger el origen de los productos que consumimos.

Es que deberíamos exigir que en el etiquetado no solamente encontrásemos información del origen y precio del producto, sino también información de cuánto le han pagado al campesino por ese producto. Según el Índice de Precios en Origen y Destino del Instituto Nacional de Estadística Español, la cadena alimentaria en 2013 encareció los productos una media de 450%. En este incremento, el agricultor gana cada vez menos dinero y nosotros pagamos cada vez más. Se está alimentando una industria intermediaria y especulativa. Por eso es tan importante la producción local para el consumo local, porque rompemos esta cadena diabólica.

Tenemos que exigir esta información porque como consumidores tenemos mucha más fuerza de la que creemos, pero nos tenemos que empoderar de esto.

“Según el INEE, la cadena alimentaria está encareciendo los productos en una media del 450%”

Greenpeace trabaja en una campaña, que consiste en listar los productos en verdes o rojos, siendo rojos los productos que derivan de cosechas transgénicos. Me ha sorprendido muchísimo ver que, por ejemplo, todos los productos infantiles de Nestlé, todos los productos Kellogg’s, derivan de este tipo de cosechas.

Sí, hay muchos casos

Luego está todo el tema de la Responsabilidad Social Corporativa y sus campañas de Marketing. En concreto, me estoy refiriendo a empresas que, después de perpetuar grandes crímenes ecológicos (explotación de minas, privatización de zonas marítimas, etc.) en varias zonas del mundo, lanzan campañas de “proyectos de reparación y solidaridad” con esas tierras. Es decir, giran la tortilla, modifican los términos “acaparamiento” y “explotación” por el de “inversión”.

Y ahora, con el Fondo Multilateral de inversiones, una empresa que quiera invertir en un proyecto en otro país, con unas ganancias esperadas determinadas, podrá reclamar al país receptor de esa inversión que le pague la diferencia entre las ganancias esperadas y las reales.

Es decir, que el país receptor tendrá que realizar una función de aseguradora.

Exacto. Esto ya se intentó aprobar, sin éxito, con el GATT. Pero ahora, con la firma del CETA, sí que parece que se va a conseguir. Esto es muy importante.

Por último, el pasado 16 de noviembre Ecuador firmó un acuerdo con la UE (acuerdo del cual ya formaban parte otros países como Colombia y Perú) que, según diversos estudios, va tener un impacto directo a más de 1 millón de agricultores locales.

Sí, Ecuador había luchado contra el tratado de libre comercio con EEUU, el ALCA, pero, debido a las fuertes presiones, Ecuador ha terminado por firmar este tratado de libre comercio. Me gustaría aquí destacar el caso de México. En 1992 hubo el famoso crack de México, declarándose insolvente al no poder pagar la deuda externa. Entonces, hubo una reacción de la Comunidad Internacional que vieron que no podían ahogar tanto los países porque, si lo hacían, no cobrarían.

El famoso apretar sin ahogar de la deuda externa.

El tratado de libre comercio que se firmó después de esta crisis ha tenido sus consecuencias. Algunos datos son: del 1994 al 2011, las exportaciones de México subieron un 8% pero las importaciones un 44%. Actualmente importan el 40% de la carne y el 30% del maíz, cuando su cultura es el maíz, eran exportadores de maíz y ahora importan un 30%.

Cuando el agricultor va a la cooperativa con sus productos, ésta le dice que le pagará en función de cómo se consiga vender en el mercado. Es decir, el agricultor no sabe el valor de mercado de aquello que está produciendo. Dime tu qué sistema productivo puede haber, cómo se puede planificar las inversiones, qué planes de futuro puede tener una persona cuando no sabe lo que recibirá por su trabajo. En este sistema neoliberal, el agricultor ha perdido su capacidad de venta. La distancia del agricultor con el mercado es cada vez más grande.

“En el sistema actual, el agricultor ha perdido su capacidad de venta”

¿Por qué te dedicas a toda esta lucha?

Porque mi lucha es una lucha social, hay que darle sentido a la vida.

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Entrevista realizada por Josep Alcoceba